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miércoles, 5 de abril de 2017

Mano Dura a la Niñez


En su imparable manía ahora el gobierno de Corporación Cambiemos S.A. planea cerrar espacios para niños y niñas para reducir costos, mientras que en el transcurso de los últimos días trascendieron varios hechos que, a través del accionar desmedido de la policía, evidenciaron una fuerte política represiva ejercida por el Estado contra niños y jóvenes. Son distintos procedimientos ilegales que vulneran derechos de niños, niñas y adolescentes, y no están aislados del contexto social y político. Son avalados por un Gobierno que promueve políticas de seguridad de mano dura, legitimadas a través de discursos reaccionarios y de criminalización de la niñez y la juventud empobrecida, esta niñez y juventud que no encarna ni consagra los valores propios del capitalismo rubio, rico, occidental y cristiano.

El discurso presidencial de corte clasista marca del desprecio por las clases populares (que sabemos propio de la derecha) siguiendo la vieja idea conservadora de quienes son la parte "sana" de la población, frente a las clases "peligrosas". Bajo la pancarta de enfrentar a las mafias, en realidad buscan enfrentarse con los niños y mujeres, los carenciados, los maestros, los científicos, los trabajadores y sus sindicatos, los estudiantes. Ese enemigo es antidemocrático porque se opone a "su" Cambio. Es decir "su" democracia debería ser sin oposición, con menos elecciones como dice la vicepresidenta Gabriela Michetti.


Aquí, más retratos de la Argentina amarilla, violenta y neoliberal. Estos episodios son un ejemplo particular de una tendencia que el régimen macrista está llevando a cabo sistemáticamente a medida que se desvanencen las expectativas sociales por las promesas instaladas en la campaña: entramos en una fase de envilecimiento progresivo de los vínculos sociales, mediante la represión institucional y la humillación de los débiles. Cuando la derecha acude a este plan sistemático de persecución, es porque ya no tiene otra cosa que ofrecer:
En esta línea, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en el centro del debate por el asesinato de Brian Aguinaco (consumado por un adolescente de diecisiete años) expresó: "es una deuda que tenemos que encarar, porque es muy importante que aquellas personas menores, de entre 14 y 16 años, tengan una sanción cuando cometen este tipo de delitos".
La respuesta a la problemática de la inseguridad a partir de mayores penas y judicialización de jóvenes es considerada por la mayoría de los organismos de derechos humanos como falaz, ya que desvía el verdadero origen, la desigualdad, y termina produciendo políticas públicas que aumentan la exclusión social en vez de terminarla.
(...) Desde sus comienzos, el proyecto neoliberal de la gestión Cambiemos ha implementado como política de Estado la exclusión social, y la criminalización de los jóvenes pobres entra dentro de ella. Es en esta línea desde la que se plantean los cambios en el Régimen Penal juvenil, ya que sólo se propone aumentar la pena máxima de entre ocho y diez años de privación de la libertad para los niños y no trabajar sobre las condiciones que propician y habilitan las prácticas delictivas.
Las discusiones que se han intentado instalar sobre la inseguridad se caracterizan por la arremetida de políticos oportunistas que se apropian de estos discursos para posicionarse en el escenario electoral, con una postura demagógica que hace hincapié en el sentido común y está destinada a captar la adhesión de sectores conservadores, reaccionarios y fascistas de la sociedad. Pero claramente esta operación sólo puede hacerse en conjunto con los medios de comunicación hegemónicos, actores claves y funcionales a este modelo que contribuyen a la reproducción de imaginarios y representaciones que justifican el accionar policial violento y la condena mediática de los niños y adolescentes. La “seguridad ciudadana” es abordada desde la criminalización de los jóvenes, poniéndolos en el centro de la escena como victimarios, a pesar de que los números digan otra cosa. E incluso vulnerando el derecho a la intimidad a través de la difusión de imágenes y datos de su persona.
Las estadísticas actuales del espacio No A La Baja demuestran que la intervención de los menores en delitos oscila en el 3,5% del total de los crímenes en la provincia de Buenos Aires. Lo que, en líneas generales, representa una cantidad mínima en la incidencia de menores en dieciocho años en el crimen. De este porcentaje, sólo el 1% refiere a delitos graves en contra de la vida, como homicidios culposos y dolosos. Según otro informe, realizado por el Instituto de Investigaciones de la Corte Suprema (con datos del año 2012), los delitos graves cometidos por la franja de adolescentes que tiene entre dieciséis y catorce años no pasan del 5% del total.
A esto se suman dos cuestiones. Por un lado, la vulnerabilidad de los sectores más pobres frente al accionar violento de la Policía, efectora de detenciones ilegales, armado de causas y represión fácil y desmedida. Por otro, un Estado que debería funcionar como garante de los derechos básicos de los niños, niñas y adolescentes, a través de las políticas públicas, programas y planes. Pero que, sin embargo, lejos de eso, se rige por políticas neoliberales signadas directamente por acciones brutales y punitivas.
La respuesta a la problemática de la inseguridad a partir de mayores penas y judicialización de jóvenes es considerada por la mayoría de los organismos de derechos humanos como falaz, ya que desvía el verdadero origen, la desigualdad, y termina produciendo políticas públicas que aumentan la exclusión social en vez de terminarla. Esta medida entra en contradicción con lo establecido en la Convención de los Derechos sobre los Niños y la Ley N° 26.061, vulnerando derechos de niños, niñas y adolescentes.
Entonces, es desde el Área Niñez, Actores y Territorios del Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios que proponemos pensar una propuesta que dé respuesta a las necesidades de estos adolescentes, y que esté en consonancia con las normativas, nacionales e internacionales vigentes. Focalizar en la cuestión de la edad, cuando el verdadero problema que atraviesa a los pibes de sectores marginados es la exclusión, la falta de oportunidades, la pobreza, la explotación laboral, la violencia sexual, entre otras problemáticas, es una medida reduccionista que lleva a generar mayor exclusión social y a seguir criminalizando a la juventud.
Camila Vautier, Brenda Marques Do Santos y Candela Luquet - Integrantes del Área Niñez, Actores y Territorios del Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios.

Aparecentemente sin relación con todo esto, aparecieron las correcciones a la carta enviada por la gobernadora Heidi Forra María Eugenia Vidal en respuesta a los docentes se viralizaron en redes sociales en medio del conflicto por salarios que mantiene en la provincia. En rojo y sobre la carta original que envió la gobernadora en sus cuentas oficiales, docentes corrigieron errores de puntuación y de ortografía cometidos por Vidal (o sus asesores). La corrección terina con un consejo: "Por favor, repasá el uso de comas. Aún no lo dominas". Parece que no aprobó.



Para terminar, quiero cerrar con algunas palabras de Mario Benedetti:




Las siguientes son escenas del día 4 de abril (ayer) en Villa del Parque de violencia institucional cotidiana...



1 comentario:

  1. Empezó la Revolución de la Alegría que tanto pregonaban.

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